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Papo Ortega presents CUBANOSON, Recordando a Cuba... No es una de las muchas agrupaciones de son presentes en la Isla Grande : Cubanoson es un buen grupo orquestal latinoamericano que vive en los Estados Unidos, con una grandísima capacidad de interpretar la música cubana tradicional. Auténtico sound cubano, cien por ciento, con unos toques de renovación, y este es debido en particular modo a los cromosomas heredados desde el pianista compositor y jefe del grupo Leonel “Papo” Ortega. En efecto, Papo es hijo de arte, nacido en el New Jersey de padres cubanos y crecido en una familia de músicos que ha levantado y levanta la bandera cubana en territorio americano a ritmo de son montuno y punto guajiro. Orgulloso de la importancia de sus orígenes que conoce a través los cuentos y los cantos oídos por sus propios abuelos, Ortega ha querido hacer homenaje al patrimonio musical de la isla caribeña con un buen álbum: “Recordando a Cuba.“. Se trata de una producción que merecía llegar sobre todo a los oidos de los que todavía no han dedicado buena atención a la tradición del son y de los estilos derivados. Mas es un cd a la franja dura del ritmo cubano, a decir los ajustados al “fan club son”, que encontrará grande satisfacción escuchando estas grabaciones ricas de originalidad. En este disco hemos notado un modo bastante raro de expresar al mismo tiempo sea la antigua tradición del son como aquella del punto cubano. Aqui las dos realidades son mezcladas con sabiduría e interpretadas en clave nueva. Amerece, además, observar que el formato instrumental del conjunto campesino (originalmente compuesto prevalentemente por tres, güiro, guitarra, maraca, claves, bajo y bongo) es enriquecido por la sección de metales (trompeta y trombon) fusionando así el timbre del son montuno con el guajiro del punto cubano, dos expresiones nacida las dos en contextos rurales. Escuchando las 10 pistas del cd somos envueltos, de hecho, por una atmósfera que perfuma mucho de pasado, de lugares de campiña, sobre las cuales pero han sido hechas inyecciones salubres de modernidad con voces cambiantes, arreglos brillantes, timbres nuevos con respeto a los canones de unos estilos y brinca la grande habilidad en el mezclar un estilo con el otro, sin hacerles perder las propiedades que distinguen a cada uno, con una máquina que pulsa desde el principio hasta el final casi siempre en la misma frecuencia rítmica y donde se evidencian acentos, síncopes, típicos de la guajira y del punto cubano, recombinados con los tratos más conocidos del son y, en unos momentos, también desde el salsa. Estamos frente, sin duda, a una orquestación bien hecha, capaz de iluminar con un sentido destellante de la síntesis las propiedades principales de los temas: trozos sonoros hábilmente unidos que cuentan así una parte importante de la tradición musical cubana, aquella de los ambientes populares, menos cultos, también con los aspectos más asperos, que son alisados cuando, por razones de mercadeo, tienen que subir sobre el palco del salsa. Pero es un discurso largo y entonces vamonos a concentrar, por ahora, sobre unos temas del disco. “Este es el son/ Cubanoson/Llevando Cuba en el corazón...siguiendo siempre la tradición!” es el incipit que abre el primer tema, Cubanoson, una especie de bienvenido, presentando la orquesta y los “protagonistas” que sabran expresar el espíritu de la música criolla de ambiente campesino y del son urbano. Encontraremos los cubanisimos tres, güiro, bongo, tumbadoras, claves cencerro además de los más universales instrumentos de viento (trompeta y trombon) que, juntos con el piano, van a dialogar estrictamente para crear ensambles perfectos. Cuando empiezan las primeras notas de la title-track, la pista no. 3, Recordando a Cuba, se percibe el tripudio de colores, sonidos y recuerdos que este estrepitoso son montuno nos va a regalar. Un tumbao acosante de piano y bongo empieza a aguijonear las cuerdas vocales del coro que se levantan pronto repitiendo a gran voz“Me voy pa’ la lomacompay/Me voy pa’ la looooma”. Y desde este mix harmónico-rótmico-melódico sencillo y genial al mismo tiempo, porque enmascara fuentes distintas también mentalmente o realmente estribillos traídos indiferentemente desde Son de La Loma , Que Bueno Baila Usted y otros de este género musical, hasta el concreto manifestarse de Guajira Guantanamera (ícono de la música cubana y “mentor” de la pista 3), que el piano de Papo expone antes en alto con un elegante “a solo” y, después, lleva otra vez a la base como una red de riferimiento y sobre que los instrumentos de viento miden los distintos pasos del canto que, desde la occidental Pinar del Rio a la oriental Siboney, cuenta las distintas tradicciones del país. A tiempo de guajira-son pasamos En la Campiña, donde los autoctonos y rurales tres, bongo y cencerro preparan una alfombra roja para Alexis Llerena y su trombon, instrumento inusitado por el guateque, una especie de rumbita campesina, fiesta con cantos y bailes. Y si el trombon sube en cátedra de nuevo en la pista n. 6, Que mala suerte de Arsenio Rodríguez, es importante remarcar el rol de la prima-trompeta, que se encuentra en un feliz estado creativo a lo largo de todo el proyecto gracias a Roberto Rodríguez, que valoriza el álbum con a solo o en sección, combinando frases de jazz y tradición sonera. Y sobre las notas del último tema (originalmente era un bolero-son y ahora es reelegido a son montuno) empiezan a volver en la mente recuerdos cubanos a través de un rapidísimo flash de unos locales “calientes” de Santiago de Cuba, donde el tiempo y los adornos parecían haberse paradoen los Años Cincuenta mientras que parecieran estan todavia comprometidas a dar volteretas a ritmo de son, de el espíritu parrandero y campesino de Ciego de Avila, o bien de turistas y de cubanos aficionados del Gato Tuerto que, en voz baja, miman con los labios los inmortales versos de Lágrimas Negras (pista n. 10, que cierra este álbum) de Miguel Matamoros: “Si tu me quieres dejar, Yo no quiero sufrir...”, interpretados por el bolerista de turno en el club habanero. O bien, y siempre en la capital, el encuentro con el hijo del grande Miguelito Cuni (magico interprete de montuno como Alto Songo) que continúa el camino del padre cantando en el histórico Conjunto Chapottín, ahora dirigido por el trompetista Felix Chapotín; o la pasión de viejos señores que improvisan en rima a la Peña de la Decima en el Centro Habana o dan voz a páginas hecha inmortales por la reina de la música campesina, Celina González, a través de canciones-simbolos, ricas de valores, como Yo Soy El Punto Cubano o la guajira Mi Tierra es así, que sintetiza también el mensaje alegre, bailable y auténtico que la orquesta Cubanoson lleva en las salas de Nueva York, del New Jersey y de los Estados Unidos y podemos facilmente escuchar en “Recordando a Cuba”. Entonces, un disco dirigido sobre todo a los insanables fans del son, pero, repito, también a los amantes de música latina y de salsa.
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